CASA DON DE DIOS
DON DE DIOS 3 HRS
Esta
semana fuimos a la casa Don de Dios, donde se encuentran los niños con
enfermedades degenerativas o incluso con algún tipo de retraso mental. Ahí los
alimentan, se encargan de vigilar su estado de salud y su bienestar emocional
por medio de voluntariados, en su mayoría religiosos.
En
esta casa me reflexioné acerca del rechazo que mucha gente impone ante estos
angelitos que verdaderamente no tienen la culpa; incluso algunos fueron tirados
a la basura. Y no puedo procesar aún que clase de inhumanidad deriva en eso, en
desechar otra obra maestra de Dios. Por otro lado, puse todo mi amor y empeño
en alimentar y dejarles una parte de mí a estas personas, porque me puse a
pensar en lo que sería una vida y me resultó muy complicado entender lo difícil
que sería y cómo podría sobrevivir con una situación así.
En
esta actividad desarrollé los perfiles de la comunidad del ib de pensadora al
ponerme en los zapatos de las hermosas e indefensas personas que se encuentran
alojadas ahí; buena comunicadora e íntegra al buscar una forma de expresar mi amor
y honor de poderlos ayudar; de mentalidad abierta y audaz al enfrentarme a una
situación en un espacio completamente desconocido para mí que en un inicio me
provoco incertidumbre; solidaria al trabjar en equipo con los voluntarios y mis
compañeros para generar un servicio más efectivo; y reflexivos al profundizar
en la importancia de agradecer día con día la vida, y el cómo podríamos ayudar
a los que ahí habitan. Curiosamente encontré un símbolo en medio de tanta dificultad;
un trébol de 4 hojas de esperanza.
271
palabras.



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